CAYÓ EL SICARIO

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Rozo fue capturado en Venadillo por el homicidio del comerciante ibaguereño, Andrés Naranjo.

El crimen que estremeció al comercio del centro de Ibagué comienza a esclarecerse. Las autoridades confirmaron la captura de Daniel Alejandro Rojas Rozo, señalado de ser el presunto sicario que acabó con la vida del comerciante Carlos Andrés Naranjo en un violento ataque ocurrido dentro del edificio de Calzado Julieth, en plena zona céntrica de la ciudad.

La detención fue realizada en una zona de invasión del municipio de Venadillo, donde investigadores del CTI de Homicidios y unidades de la Sijín de la Policía Metropolitana lograron ubicarlo luego de varios días de seguimiento e inteligencia. Según las autoridades, el operativo permitió dar el golpe final contra la estructura logística involucrada en este homicidio que generó miedo e indignación entre comerciantes y ciudadanos.

De acuerdo con la investigación, los responsables utilizaron una estrategia calculada para acercarse a la víctima. Los sujetos llegaron al establecimiento comercial fingiendo ser compradores interesados en tenis urbanos. Bajo esa excusa, fueron dirigidos hasta el segundo piso del inmueble, donde Andrés Naranjo atendía su negocio y además residía junto a familiares.

Fue en ese momento cuando, según el expediente judicial, uno de los hombres sacó un arma de fuego y le disparó en repetidas ocasiones, causándole la muerte en cuestión de segundos. La escena generó caos y terror entre clientes, trabajadores y familiares que se encontraban dentro del lugar. Mientras los atacantes escapaban, varios comerciantes y transeúntes intentaron detenerlos golpeando la motocicleta en la que huían. Sin embargo, los delincuentes reaccionaron apuntando indiscriminadamente con el arma para abrirse paso entre la multitud.

Las autoridades también confirmaron que ya fueron judicializados otros dos implicados en el caso. Se trata de Jhon Anderson Vargas Flores, de 23 años, quien habría conducido la motocicleta utilizada durante la fuga y fue enviado a la cárcel de Picaleña. Asimismo, Fernando Alonso Rodríguez Ramírez, de 21 años, recibió medida de detención domiciliaria por presuntamente ocultar el arma utilizada en el homicidio. Aunque obtuvo ese beneficio por no registrar antecedentes, continúa vinculado formalmente al proceso judicial.

Con esta captura, los investigadores aseguran haber esclarecido completamente uno de los homicidios más impactantes registrados recientemente en el corazón comercial de Ibagué.


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