Cárceles convertidas en estudios webcam: la denuncia que sacude a El Buen Pastor de Bogotá

foto tomada de internet x.com
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Internas recurrirían al modelaje webcam para sobrevivir dentro de la prisión

Una impactante denuncia revelada por el programa Testigo Directo volvió a poner bajo la lupa las condiciones de vida en las cárceles de Colombia. Según la investigación, dentro de la cárcel Cárcel El Buen Pastor estarían funcionando espacios clandestinos destinados a la producción de contenido webcam para adultos, manejados presuntamente por algunas internas como una forma desesperada de conseguir dinero.

La situación ha generado indignación nacional no solo por la existencia de este tipo de actividades dentro del penal, sino por las razones que estarían llevando a varias mujeres privadas de la libertad a participar en ellas: hambre, abandono y necesidad extrema.

El alto costo de sobrevivir en prisión

De acuerdo con los testimonios revelados en la investigación, productos básicos dentro del penal alcanzan precios exorbitantes. Una bolsa de leche podría costar hasta 50 mil pesos y una caja de atún cerca de 30 mil, convirtiendo alimentos esenciales en artículos prácticamente inalcanzables para muchas reclusas.

A esto se suma la escasez de implementos de higiene personal. Varias internas aseguran que pueden pasar hasta tres meses esperando la entrega de un kit básico de aseo por parte del Estado.

“Es triste y desagradable que a veces no tengan ni un rollo de papel higiénico”, relató una de las mujeres entrevistadas, dejando en evidencia la precariedad que viven cientos de internas en el país.

La falta de apoyo familiar también agrava el panorama. Muchas mujeres no reciben visitas ni encomiendas, lo que las obliga a buscar cualquier alternativa para conseguir dinero o alimentos.

Así funcionaría el presunto negocio webcam dentro de la cárcel

La denuncia señala que existirían al menos tres puntos dentro de El Buen Pastor donde se realizarían transmisiones webcam y contenido para adultos. Según los testimonios, las internas se turnarían estos espacios para ofrecer servicios virtuales a cambio de dinero.

El objetivo principal sería poder costear alimentos, productos de aseo e incluso enviar ayuda económica a sus familias fuera del penal.

“A mí me toca trabajar y no tengo para la encomienda. Entonces voy, muestro mi cuerpo y me pagan”, confesó una de las internas, reflejando una realidad marcada por la vulnerabilidad y la desesperación.

El caso ha despertado un intenso debate sobre las condiciones del sistema penitenciario colombiano y la ausencia de controles efectivos dentro de los centros de reclusión.

Mafias internas y corrupción: otro problema dentro de las cárceles

El exdirector de prisiones Germán Ricaurte también se pronunció sobre la situación y aseguró que dentro de muchas cárceles del país “a todo le ponen precio”.

Entre las denuncias más graves se encuentran cobros millonarios por camas, privilegios y servicios básicos dentro de los penales.

Algunas de las irregularidades denunciadas incluyen:
  • Camas o cupos dentro del penal por hasta dos millones de pesos.
  • “Tratos especiales” que podrían alcanzar los cinco millones.
  • Cobros por ingresar documentos, acceder a beneficios o incluso participar en actividades recreativas.
  • Presuntas bonificaciones para obtener puestos de trabajo dentro del penal.

Estas prácticas evidencian la existencia de economías clandestinas manejadas por mafias internas que terminan aprovechándose de la necesidad de los reclusos.

Crisis humanitaria en las cárceles colombianas

La situación denunciada en El Buen Pastor vuelve a abrir el debate sobre la crisis estructural del sistema penitenciario colombiano. Organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido durante años sobre el hacinamiento, la falta de recursos y el abandono estatal que enfrentan miles de personas privadas de la libertad.

Mientras tanto, muchas internas continúan sobreviviendo en condiciones extremas, donde conseguir un alimento básico o un producto de aseo puede convertirse en una lucha diaria que, en algunos casos, termina comprometiendo su dignidad.


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