Cansados de la inseguridad

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Los campesinos denunciaron el lanzamiento de artefactos contra el Ejército.
Los explosivos fueron lanzados con drones en un sector cercano a viviendas y caminos
transitados por civiles.


En el corregimiento El Plateado, zona rural del municipio de Argelia, Cauca, se registró un
ataque con explosivos dirigido contra unidades del Ejército Nacional, situación que generó
temor entre la población civil que habita en el sector conocido como El Basurero, dentro del
casco urbano.
De acuerdo con líderes sociales, presuntos integrantes de grupos armados ilegales
lanzaron morteros artesanales, conocidos como “tatucos”, contra los uniformados que se
encontraban en la zona. La comunidad alertó que los artefactos habrían sido activados
mediante aeronaves no tripuladas, lo que incrementó la preocupación debido a la cercanía
de viviendas, cultivos y caminos utilizados diariamente por familias y estudiantes.
Habitantes del corregimiento manifestaron que, aunque no se reportaron víctimas civiles, el
riesgo fue alto. “Es un milagro que no haya heridos, estamos muy cerca de donde sucede
todo”, señalaron voceros comunitarios, quienes reiteraron que la población queda expuesta
cada vez que se presentan confrontaciones armadas.
Comunidad en alerta
Tras el ataque, las tropas respondieron y lograron derribar las aeronaves empleadas para
lanzar los explosivos. Según versiones conocidas en el territorio, fueron detonados al
menos dos artefactos, sin que se reportaran daños mayores a la infraestructura civil.
En medio de las múltiples opiniones que existen en el municipio sobre el papel de la Fuerza
Pública —teniendo en cuenta que en ocasiones anteriores se han registrado
enfrentamientos entre algunos sectores de la comunidad y el Ejército, además de la
presencia de grupos armados ilegales en la zona— Juan Carlos Zuleta manifestó que se
requiere un gobierno que permita que el Ejército utilice las armas de la República para
defenderse, argumentando que la institucionalidad debe contar con garantías para
responder ante los ataques y restablecer el orden en el territorio.
La situación llevó a que la comunidad campesina iniciara la organización de planes de
contingencia para reaccionar ante posibles nuevos enfrentamientos. Asimismo, anunciaron
la difusión de comunicados en los que reiteran su condición de población civil ajena al
conflicto y exigen respeto por el Derecho Internacional Humanitario.
Este hecho se suma a recientes hostigamientos registrados en municipios como Corinto,
Miranda y Toribío, donde también se han presentado ataques contra la fuerza pública. En el
caso de Corinto, la Administración Municipal rechazó acciones atribuidas al frente
Dagoberto Ramos, estructura vinculada a las disidencias de las Farc, que mantuvieron en
zozobra a la población durante varias horas.
Las comunidades rurales del Cauca insisten en que no quieren ser parte de la confrontación
armada y piden garantías de seguridad para continuar con sus actividades cotidianas en
medio de un panorama que mantiene en incertidumbre a cientos de familias campesinas.


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