Jesica León, joven líder social, lanzó un llamado contundente: las calles de Cali se están desmoronando y la ciudadanía lo vive cada día entre huecos, vías colapsadas y tramos en ruina. La movilidad, la seguridad y la calidad de vida están en juego, mientras la comunidad percibe abandono y ausencia de respuestas claras.
La obra de la Avenida Ciudad de Cali, que prometía ser símbolo de recuperación, avanza con un ritmo tan lento que para muchos parece detenida. León advierte que la inconformidad crece y que la falta de cronogramas transparentes alimenta la sensación de parálisis institucional.
El tramo intervenido apenas llega hasta Nuevo Latir, dejando fuera sectores gravemente afectados. Allí, la carpeta asfáltica exhibe huecos y hundimientos que ponen en riesgo a peatones y conductores. Para la comunidad, resulta incomprensible que estas zonas no sean priorizadas.
El mensaje es claro: Cali no puede seguir esquivando el colapso de sus calles. La urgencia es real, el deterioro visible y la presión ciudadana inevitable.




