En el corregimiento de Juanchaco, zona rural de Buenaventura, la Policía Nacional confirmó la captura de alias “Yilmar”, también conocido como “Manoeretro”, considerado uno de los delincuentes más buscados del departamento del Chocó y señalado como enlace estratégico del Grupo Delincuencial Organizado (GDO) ‘Los Shotas’.
El detenido, de 25 años, era requerido por los delitos de homicidio y porte ilegal de armas. Según las autoridades, tendría una trayectoria criminal de al menos cinco años, marcada por su participación en diferentes estructuras ilegales. En sus inicios habría pertenecido al grupo delincuencial conocido como ‘Los Mexicanos’, organización con nexos con el ELN en Quibdó, donde se le vincula con homicidios selectivos y otras acciones violentas que afectaron la seguridad de la región.
Tras huir, alias “Yilmar” se refugió en Juanchaco, donde se convirtió en hombre de confianza de un cabecilla de ‘Los Shotas’. En este nuevo rol habría coordinado el tráfico de armas desde Buenaventura hacia el Chocó, fortaleciendo las capacidades de las organizaciones criminales que operan en esa zona del país. Su captura representa un golpe importante contra las redes de apoyo logístico de este grupo, que mantiene presencia en el puerto y en diferentes municipios del Pacífico.
El procedimiento se desarrolló en medio de labores de inteligencia y seguimiento adelantadas por unidades especializadas de la Policía, que lograron ubicarlo y proceder a su captura sin que se registraran enfrentamientos. Posteriormente, alias “Yilmar” fue dejado a disposición de la Fiscalía General de la Nación, donde se le imputaron cargos relacionados con homicidio y porte ilegal de armas. Un juez de control de garantías le impuso medida de aseguramiento en centro carcelario, mientras avanzan las investigaciones para esclarecer su participación en otros hechos delictivos.
Las autoridades señalaron que la captura de este individuo permite desarticular un eslabón clave en la cadena de suministro de armas hacia el Chocó, debilitando las estructuras criminales que dependen de estos recursos para sostener sus actividades. Aunque se trata de un avance significativo, reconocen que la presión sobre estas organizaciones debe mantenerse, pues continúan operando con capacidad de intimidación y violencia en diferentes territorios.
La detención de alias “Yilmar” se suma a los esfuerzos institucionales por reducir el impacto de los grupos delincuenciales en el Pacífico colombiano, donde la disputa por rutas de narcotráfico y control territorial ha generado graves afectaciones a la seguridad y la convivencia. El caso evidencia la importancia de la cooperación entre las unidades de investigación y el despliegue operativo en zonas rurales, donde muchos cabecillas buscan refugio para evadir la acción de la justicia.




