Adriana Rojas advierte riesgos ambientales tras hallar desechos gigantes en quebrada urbana.
La quebrada La Chonta, uno de los afluentes que atraviesan sectores residenciales de El Espinal, volvió a encender las alarmas ambientales. Durante una jornada reciente de limpieza, la Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de El Espinal encontró colchones abandonados, llantas usadas y grandes cantidades de escombros que obstruían el cauce, reduciendo su capacidad de drenaje. Esta situación, reiterativa en temporadas de lluvia, incrementa el riesgo de inundaciones y desbordamientos que ponen en peligro a decenas de familias asentadas en zonas aledañas.
Las labores adelantadas por la empresa permitieron retirar residuos de gran tamaño que impedían el flujo normal del agua. Personal operativo trabajó con maquinaria y herramientas manuales para despejar puntos críticos, donde los desechos se acumulaban como verdaderos tapones. Según el balance preliminar, varios tramos presentaban obstrucciones severas que, de no haberse atendido a tiempo, habrían provocado emergencias mayores con pérdidas materiales y afectaciones a la movilidad del sector.
Desde la entidad se reiteró que estos trabajos implican altos costos operativos y humanos, recursos que podrían destinarse a mejoras del sistema si no fuera por el comportamiento irresponsable de algunos ciudadanos. El arrojo indiscriminado de residuos sólidos sigue siendo una de las principales causas de deterioro de las fuentes hídricas urbanas del municipio.
Adriana Rojas, funcionaria del área de Gestión Ambiental de la empresa, advirtió que el problema no se resuelve únicamente con limpiezas periódicas. Explicó que muchos residuos terminan en sumideros y quebradas por prácticas inadecuadas de disposición, afectando directamente el sistema sanitario. Este tipo de conductas, insistió, genera consecuencias colectivas que luego se traducen en inundaciones, malos olores y riesgos para la salud pública.
Habitantes de los barrios cercanos a la quebrada manifestaron su preocupación por la recurrencia de estos hechos. Aunque agradecieron la intervención institucional, señalaron que la solución de fondo depende del compromiso ciudadano y del fortalecimiento de la cultura ambiental. Algunos residentes recordaron episodios recientes de desbordamientos que ingresaron agua y lodo a viviendas, generando pérdidas económicas.
La Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo anunció que continuará con operativos de control y jornadas pedagógicas para reducir estas prácticas. Asimismo, reiteró que arrojar colchones, llantas o escombros a las fuentes hídricas constituye una infracción ambiental. El llamado final es claro: cuidar la quebrada La Chonta es una responsabilidad compartida que evita emergencias y protege la vida.
Las autoridades locales evalúan sanciones, refuerzan vigilancia comunitaria y piden denunciar a infractores para prevenir nuevas emergencias durante lluvias intensas que suelen golpear con fuerza al municipio.


