En el marco de la edición 68 de la Feria de Cali, el tradicional barrio Obrero se convirtió en punto de encuentro cultural al recibir a representantes de las ciudades de Ponce y Arecibo, en Puerto Rico, quienes vivieron de cerca la esencia salsera, la identidad popular y la energía comunitaria que caracterizan a este sector emblemático de la capital del Valle.
La visita coincidió con la celebración del ‘Agua’e Lulo’, un evento que este año se integró a la programación oficial de la feria y que reforzó el protagonismo del barrio Obrero como uno de los principales escenarios al aire libre de la fiesta más importante de la ciudad. Música, baile y tradición se tomaron las calles, atrayendo a propios y visitantes en una experiencia que mezcla historia, cultura y encuentro ciudadano.
Durante el recorrido, los invitados conocieron los avances en los procesos de recuperación y dinamización social y económica del sector, reconocido como uno de los símbolos históricos de la salsa caleña. Comerciantes, vecinos y gestores culturales han sido protagonistas de esta transformación, que apuesta por la cultura como motor de desarrollo y cohesión comunitaria.
Desde la delegación puertorriqueña se destacó el carácter participativo del proyecto y su impacto positivo en la economía local, resaltando cómo este tipo de iniciativas generan movimiento comercial, fortalecen el turismo cultural y abren oportunidades para los negocios tradicionales del barrio.
El intercambio también permitió compartir experiencias entre ciudades con una fuerte herencia musical caribeña, fortaleciendo los lazos culturales y proyectando a Cali como un referente internacional de la salsa y las expresiones populares urbanas.
Con eventos como el ‘Agua’e Lulo’ y la activación cultural del barrio Obrero, la Feria de Cali continúa consolidándose como una celebración que va más allá del espectáculo, integrando comunidad, identidad y proyección internacional desde los territorios donde la salsa sigue viva.

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