Bala perdida apagó su vida

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Emanuel Duque quedó en medio del fuego cruzado en enfrentamiento de pandillas.

La violencia urbana volvió a cobrar una vida inocente en el municipio de Puerto Tejada, norte del Cauca, donde un menor de edad falleció tras quedar en medio de un enfrentamiento armado entre pandillas. El hecho, ocurrido en la noche del viernes 13 de marzo, pone nuevamente en evidencia el impacto de estas confrontaciones en la población civil, especialmente en niños y adolescentes.

La víctima fue identificada como Emanuel Duque, de 11 años, quien resultó gravemente herido por una bala perdida durante una balacera registrada hacia las 10:00 p.m. en el sector conocido como El Escape. El episodio violento se presentó en inmediaciones de la calle 18 # 09A-46, zona que comprende los barrios El Hipódromo y Carlos Alberto Guzmán, donde, según versiones, varios jóvenes se enfrentaban con armas de fuego.

Tras lo sucedido, el menor fue auxiliado y trasladado de urgencia a un centro asistencial. Debido a la gravedad de la herida en la cabeza, fue remitido posteriormente a una clínica en la ciudad de Cali, donde permaneció bajo estricta vigilancia médica en la Unidad de Cuidados Intensivos. Sin embargo, pese a los esfuerzos del personal de salud, falleció en la mañana del 14 de marzo.

De acuerdo con información de la comunidad y autoridades, estos enfrentamientos estarían relacionados con disputas entre pandillas por el control de rutas de microtráfico y el dominio de sectores estratégicos del municipio. Esta situación ha generado un incremento en los niveles de violencia en distintas zonas de Puerto Tejada.

Los habitantes denuncian que la población civil se está convirtiendo en víctima directa de estos hechos, lo que ha elevado el temor colectivo. Asimismo, alertan sobre el aumento de las llamadas “fronteras invisibles”, impuestas por estructuras delincuenciales, que restringen la movilidad y afectan actividades cotidianas como estudiar, trabajar o desplazarse dentro del municipio de Puerto Tejada.

Aunque la fuerza pública ha adelantado operativos para contener la situación, líderes comunitarios aseguran que los enfrentamientos armados persisten, manteniendo un ambiente de zozobra entre las familias. La muerte de Emanuel ha generado profundo dolor y una reflexión en la comunidad, al evidenciar que menores de edad siguen siendo alcanzados por conflictos ajenos que afectan de manera directa su vida y entorno.


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