La depresión, una de las enfermedades mentales más comunes y preocupantes en el mundo, también afecta profundamente a los habitantes de Boyacá, especialmente tras los impactos sociales y emocionales derivados de la pandemia de Covid-19. En este departamento, la preocupación por la salud mental se ha convertido en una prioridad para las autoridades debido al incremento de casos y sus graves consecuencias en la población.
Óscar Jiménez, secretario de salud de Boyacá, señala que esta enfermedad afecta de manera particular a adolescentes y adultos mayores, dos grupos especialmente vulnerables. Entre las principales causas identificadas se encuentran rupturas amorosas, problemas financieros y enfermedades crónicas, factores que han generado un aumento en los episodios depresivos. En Sogamoso, por ejemplo, se presentaron recientemente dos casos de intentos de suicidio que han encendido las alarmas y movilizado a las autoridades locales.
El impacto de la depresión en Boyacá también se refleja en las comunidades rurales, donde las barreras de acceso a servicios de salud mental son más evidentes. La combinación de aislamiento geográfico, dificultades económicas y el estigma social alrededor de los trastornos mentales ha dificultado que muchas personas busquen ayuda oportuna.
En respuesta a esta problemática, la administración departamental ha intensificado sus esfuerzos para fortalecer la atención en salud mental. Entre las medidas adoptadas se encuentra la implementación de líneas de ayuda disponibles las 24 horas del día, que ofrecen asistencia psicológica inmediata a quienes lo necesiten. Los ciudadanos pueden comunicarse al Sistema de Emergencias Médicas (3124800123), la Línea de Apoyo (3108527372) y la línea de atención en salud mental de Boyacá (106). Estas herramientas buscan brindar apoyo emocional, orientación profesional y una red de contención para prevenir situaciones críticas.
Además, las autoridades de Boyacá han puesto en marcha campañas de sensibilización en municipios como Tunja, Duitama y Sogamoso, enfocándose en educar a la población sobre los síntomas de la depresión y la importancia de buscar ayuda a tiempo. Estas campañas incluyen talleres escolares, charlas comunitarias y programas radiales que buscan desestigmatizar los problemas de salud mental y fomentar el diálogo abierto sobre estas problemáticas.
El psicoterapeuta Iván Otálora, con 15 años de experiencia y docente de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), resalta que la depresión no es solo un problema individual, sino un desafío colectivo que afecta a las familias, comunidades y entornos laborales. Según Otálora, el fortalecimiento de la atención psicosocial en zonas rurales y urbanas de Boyacá es clave para abordar este problema de manera integral.
En un contexto donde los desafíos sociales y económicos han profundizado los problemas de salud mental, Boyacá se posiciona como un ejemplo de cómo las autoridades locales pueden movilizar recursos y estrategias para atender esta problemática de manera proactiva. Aunque los retos son significativos, las medidas tomadas hasta ahora son un paso importante hacia la construcción de una sociedad más saludable, empática y resiliente.




