El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, condenó este jueves 1 de octubre de 2026 el impacto de un dron ruso contra una escuela de Kiev durante una nueva oleada de ataques aéreos contra la capital ucraniana.
El hecho ocurrió en el distrito de Solomianskyi, en momentos en que se desarrollaba la jornada escolar. De acuerdo con las autoridades ucranianas, los estudiantes y profesores habían sido trasladados al refugio debido a la alerta aérea, por lo que no se registraron víctimas entre los alumnos y el personal educativo.
El dron provocó un incendio y daños estructurales en el edificio. Las autoridades informaron inicialmente que el fuego se produjo en el tercer piso de una escuela de cuatro plantas y posteriormente fue controlado por los servicios de emergencia.
Zelenski afirmó que los niños y profesores se encontraban protegidos en el refugio cuando se produjo el impacto. El mandatario volvió a reclamar a los aliados internacionales de Ucrania que refuercen las capacidades de defensa aérea del país ante la continuidad de los ataques rusos.
El ataque ocurrió durante una alerta aérea
El impacto contra la escuela se produjo durante una mañana marcada por una nueva alerta aérea en Kiev.
Según los reportes publicados por las autoridades locales, la alerta comenzó a las 8:48 de la mañana y terminó alrededor de las 9:31. Durante ese período, los habitantes de la capital fueron llamados a permanecer en refugios debido a la amenaza de drones y otros proyectiles.
La escuela afectada se encuentra en el distrito de Solomianskyi, una de las zonas de Kiev que ha sufrido repetidamente los efectos de los ataques aéreos durante la guerra.
El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania indicó que el tercer piso del edificio resultó afectado y que el incendio generado por el impacto fue extinguido por los bomberos. La presencia de un refugio permitió que los estudiantes y profesores permanecieran protegidos durante el ataque.
La ausencia de víctimas en el colegio no significa que el ataque haya sido menor desde el punto de vista de sus consecuencias. El daño a una infraestructura educativa obliga a evaluar reparaciones, condiciones de seguridad y la posibilidad de mantener con normalidad las actividades académicas.
Zelenski condenó el impacto y pidió mayor defensa aérea
Después del ataque, Zelenski condenó el impacto del dron y destacó que los niños se encontraban en el refugio cuando el edificio fue alcanzado.
El presidente ucraniano también volvió a pedir apoyo internacional para fortalecer la defensa aérea del país. Esta demanda se produce en un momento en que Rusia ha incrementado el uso de drones y, según reportes recientes, ha incorporado modelos propulsados por motores a reacción que pueden representar mayores dificultades para los sistemas de interceptación ucranianos.
La situación de la defensa aérea es especialmente relevante para Kiev debido a que los ataques no se limitan a zonas próximas al frente. La capital continúa siendo un objetivo de ataques contra infraestructura residencial, energética, logística, industrial y pública.
La escuela no fue el único objetivo afectado en Kiev
El ataque contra la institución educativa formó parte de una jornada más amplia de ataques contra la capital.
De acuerdo con reportes de medios internacionales, otros drones alcanzaron instalaciones y zonas estratégicas de Kiev. Entre ellas estuvo el Puente Sur sobre el río Dniéper, una infraestructura importante para la conexión entre diferentes sectores de la ciudad.
El impacto obligó temporalmente a suspender servicios de transporte que utilizan el puente, incluido el tránsito del metro, mientras las autoridades evaluaban la situación.
También se registraron daños e incendios en otros puntos de la capital y sus alrededores. Los ataques se produjeron después de una serie de ofensivas aéreas registradas durante los días anteriores, que habían dejado víctimas mortales y numerosos heridos.
Reuters informó que el ataque contra la escuela no provocó personas heridas porque más de 100 estudiantes se encontraban en el refugio. La agencia también señaló que la cabeza explosiva del dron no llegó a detonar.
La amenaza para los estudiantes continúa durante la guerra
La educación ucraniana ha tenido que adaptarse a una situación de seguridad extraordinaria desde el comienzo de la invasión a gran escala de Rusia en febrero de 2022.
Las escuelas de diferentes regiones han incorporado refugios, protocolos de evacuación y modificaciones en las jornadas académicas para responder a las alertas aéreas.
El propio Zelenski visitó en septiembre una escuela de la región de Kiev durante el comienzo del año académico. En aquella ocasión, el mandatario explicó que algunas primeras clases tuvieron que realizarse en refugios debido a ataques aéreos rusos.
El episodio ocurrido el 1 de octubre muestra nuevamente cómo las operaciones militares afectan directamente actividades civiles que normalmente se desarrollan con independencia de los enfrentamientos.
Cuando una alerta obliga a interrumpir una clase, trasladar a estudiantes a un refugio o cerrar temporalmente una institución educativa, el impacto no se limita al edificio. También afecta la continuidad del aprendizaje, la planificación de las familias y el funcionamiento cotidiano de las comunidades.
Una guerra que sigue afectando la infraestructura civil
Los daños contra escuelas forman parte de un problema mucho mayor relacionado con la destrucción de infraestructura ucraniana.
La evaluación conjunta del Gobierno de Ucrania, el Banco Mundial, la Comisión Europea y Naciones Unidas publicada en febrero de 2026 calculó que, hasta el 31 de diciembre de 2025, los daños directos acumulados por la guerra superaban los 195.000 millones de dólares.
El mismo informe estimó que las necesidades de recuperación y reconstrucción de Ucrania durante la siguiente década alcanzarían aproximadamente 588.000 millones de dólares. Los sectores de vivienda, transporte y energía se encontraban entre los más afectados.
La dimensión de estas cifras ayuda a entender por qué cada nuevo ataque tiene consecuencias que van más allá de la destrucción inmediata.
Una escuela dañada puede requerir recursos para reconstrucción, reparación de sistemas eléctricos, sustitución de ventanas, reparación de techos y paredes, revisión estructural y adecuación de los refugios. Al mismo tiempo, las autoridades deben mantener funcionando otros servicios públicos que también necesitan financiación.
El impacto económico de los ataques
La guerra ha provocado importantes efectos sobre la economía ucraniana. Los ataques contra instalaciones energéticas y logísticas pueden interrumpir la producción, el transporte y el suministro de servicios, además de aumentar los gastos públicos destinados a reparación y protección.
El Fondo Monetario Internacional señaló en julio de 2026 que la economía ucraniana había recibido un impacto particularmente fuerte por los ataques contra infraestructura crítica. Según el organismo, el producto interno bruto real se contrajo 0,6 % interanual durante el primer trimestre de 2026, en un contexto en el que los ataques contra infraestructura energética afectaron los servicios públicos.
El FMI también señaló que los daños a la infraestructura están reduciendo la capacidad productiva del país, aumentando las necesidades de importación y limitando las exportaciones. Los ataques contra instalaciones energéticas han obligado, además, a Ucrania a incrementar las compras de gas y electricidad provenientes de Europa.
Esto crea un círculo económico complejo: se destruye infraestructura nacional, se necesitan recursos para reconstruirla y, mientras tanto, el país debe recurrir a bienes y servicios externos para cubrir necesidades que anteriormente podían atenderse internamente.
Más importaciones y menos capacidad productiva
Uno de los efectos económicos más importantes de una guerra prolongada es precisamente el deterioro de la capacidad productiva.
Cuando una fábrica, una central energética, una vía férrea, un puerto o un centro logístico resulta afectado, las empresas tienen mayores dificultades para producir y transportar mercancías.
En el caso ucraniano, el FMI reportó que entre enero y mayo de 2026 el déficit comercial de mercancías llegó a 25.800 millones de dólares, frente a 17.400 millones durante el mismo período de 2025. En ese mismo lapso, las importaciones de bienes aumentaron 26,7 %, mientras que las exportaciones crecieron 3,4 %.
Esto no significa que importar sea siempre perjudicial. En una economía en guerra, importar energía, maquinaria, alimentos, equipos médicos o materiales para reconstrucción puede ser indispensable. El problema aparece cuando la necesidad de importar está relacionada con la pérdida de capacidad productiva interna.
¿Qué relación tiene esto con Colombia y la compra de productos nacionales?
Aunque el ataque de Kiev corresponde a la situación económica y militar de Ucrania, la comparación permite explicar un principio económico relevante para Colombia: una economía necesita conservar y fortalecer su capacidad productiva interna.
En Colombia, el DANE reportó que las importaciones alcanzaron US$7.968,1 millones en julio de 2026, un aumento de 22,9 % frente a julio de 2025. Las manufacturas representaron el 72,5 % del valor total importado durante ese mes.
Al mismo tiempo, las exportaciones colombianas de julio de 2026 llegaron a US$4.690,7 millones, con un crecimiento de 5,9 % frente al mismo mes del año anterior.
La diferencia entre ambos flujos contribuyó a que Colombia registrara en julio un déficit comercial de US$2.797,8 millones, superior al déficit de US$1.694,2 millones registrado en julio de 2025.
¿Por qué puede ser importante comprar productos colombianos?
Fomentar el consumo de bienes producidos en Colombia puede tener varios efectos económicos positivos cuando existen productos nacionales competitivos y de calidad.
Primero, mantiene parte del gasto dentro de la economía nacional. Cuando una persona compra un producto fabricado en Colombia, una parte de los ingresos puede llegar a empresas, trabajadores, proveedores y productores nacionales.
Segundo, puede apoyar el empleo. Las empresas colombianas necesitan trabajadores para producir, transportar, comercializar y prestar servicios. Una demanda interna sólida puede contribuir a sostener esas actividades.
Tercero, fortalece las cadenas productivas. Un producto colombiano puede utilizar materias primas, empaques, transporte, servicios financieros y otros insumos suministrados por diferentes empresas nacionales.
Cuarto, puede reducir la dependencia externa en determinados sectores. La experiencia de Ucrania demuestra, en un contexto extremo de guerra, que cuando una economía pierde infraestructura y capacidad productiva aumenta la necesidad de recurrir al exterior. En Colombia, aunque las circunstancias son completamente diferentes, fortalecer capacidades productivas nacionales puede reducir vulnerabilidades en sectores estratégicos.
Sin embargo, no sería correcto afirmar que todas las importaciones son malas para Colombia. Las empresas colombianas también necesitan importar maquinaria, tecnología, materias primas, equipos y otros productos que pueden ser difíciles o costosos de fabricar internamente.
De hecho, las estadísticas del DANE muestran que las manufacturas constituyen la mayor parte de las importaciones colombianas, y dentro de este grupo existen bienes de capital e insumos utilizados por las propias empresas nacionales.
Por eso, el debate económico no consiste simplemente en eliminar las importaciones, sino en fortalecer la producción colombiana allí donde el país puede competir y, simultáneamente, utilizar las importaciones de bienes, tecnologías e insumos que contribuyan a la productividad nacional.
Colombia también enfrenta un déficit comercial
Los datos recientes muestran que este asunto merece atención.
El Banco de la República informó que durante el primer semestre de 2026 el déficit de la cuenta corriente de Colombia llegó a US$5.981 millones, equivalente al 2,3 % del PIB semestral. El organismo explicó que el resultado estuvo relacionado, entre otros factores, con una ampliación del déficit comercial de bienes y servicios.
Además, en su informe de marzo de 2026, el Banco de la República señaló que durante 2025 el déficit de la balanza comercial de bienes aumentó debido a que las importaciones crecieron 10,1 %, mientras las exportaciones aumentaron 0,8 %.
Estos datos no permiten concluir que las importaciones sean por sí mismas negativas. Sí muestran, en cambio, la importancia de aumentar la capacidad productiva y exportadora del país para que Colombia pueda generar más ingresos provenientes del exterior y reducir desequilibrios comerciales.
Una guerra que también afecta la economía mundial
El impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania tampoco se limita a los dos países.
Los conflictos prolongados pueden alterar los precios internacionales de la energía, alimentos, fertilizantes, metales, transporte y seguros. También pueden modificar las rutas comerciales y aumentar los costos de las empresas.
Para Ucrania, el impacto es mucho más directo: los ataques destruyen activos productivos y obligan al Gobierno a destinar recursos a defensa, reconstrucción, asistencia humanitaria y protección de la población.
El Banco Mundial estimó en febrero de 2026 que las necesidades acumuladas de recuperación y reconstrucción de Ucrania ya se acercaban a 588.000 millones de dólares, una cifra equivalente a casi tres veces el PIB nominal estimado del país para 2025.
Un nuevo episodio dentro de una guerra prolongada
El ataque contra la escuela de Kiev se produce después de más de cuatro años de guerra a gran escala y en un momento en que los ataques aéreos continúan afectando infraestructura civil y energética.
El FMI ha advertido que una prolongación de los ataques contra generación eléctrica, calefacción, ferrocarriles y puertos puede traducirse en menor crecimiento, mayor inflación, mayores necesidades de importación y una reducción de la actividad de sectores orientados a la exportación.
En el caso de la escuela atacada este jueves, el hecho de que los estudiantes y profesores estuvieran dentro del refugio evitó una tragedia mayor. No obstante, el daño material vuelve a evidenciar cómo la guerra interrumpe actividades esenciales para la población.
La condena de Zelenski se produjo, por tanto, en un contexto mucho más amplio: Ucrania no solo enfrenta el desafío de proteger a sus ciudadanos frente a los ataques, sino también el de mantener funcionando sus escuelas, hospitales, empresas, sistemas energéticos, vías de transporte y demás infraestructura mientras continúa el conflicto.
Para Kiev, cada nuevo ataque supone además nuevos costos de reparación y recuperación. Y para la economía ucraniana, la destrucción de infraestructura significa menor capacidad para producir y exportar, mayores necesidades de importación y una creciente presión sobre las finanzas públicas.




