Líder comunal pidió intervención de la alcaldesa Johana Aranda ante el rápido deterioro vial.
La inconformidad creció entre los habitantes del barrio 7 de Agosto al ver cómo las vías recientemente pavimentadas comenzaron a deteriorarse en un tiempo que consideraron inadmisible. Lo que fue anunciado como una solución definitiva terminó convertido en un problema cotidiano que afectó la movilidad, la salubridad y la tranquilidad de la comunidad. Ante este panorama, los residentes hicieron un llamado directo a la alcaldesa Johana Aranda para que se revise lo ocurrido y se tomen correctivos urgentes.
Vecinos del sector aseguraron que las calles no resistieron ni pocos meses y hoy permanecen cubiertas de lodo, agua estancada y residuos que dificultan el tránsito. La situación empeoró con el colapso de varias alcantarillas, lo que provocó malos olores y un ambiente de abandono. Para la comunidad, el estado actual de las vías evidenció una presunta mala ejecución de las obras y una falta de control en su entrega.
De acuerdo con Blanca Nubia Morales, líder comunal del sector, la pavimentación fue presentada con anuncios oficiales y expectativas altas, pero el resultado terminó siendo decepcionante. Morales manifestó que el barrio pasó de celebrar una obra esperada durante años a enfrentar un problema diario que afectó a niños, adultos mayores y peatones. Por esta razón, reiteró el llamado a la alcaldesa Johana Aranda para que escuche a la comunidad y actúe frente a la situación.
Los habitantes advirtieron además riesgos para la salud pública, al señalar que el agua empozada favoreció la proliferación de zancudos. Esta condición encendió las alarmas entre las familias, que temieron la aparición de enfermedades y reclamaron acciones inmediatas. Para muchos, la problemática ya superó lo estético y se convirtió en una amenaza directa para la calidad de vida del sector.
La preocupación aumentó tras la caída de una mujer en una de las vías afectadas, hecho que generó temor colectivo. El incidente fue interpretado como una advertencia de posibles accidentes mayores si no se interviene de manera oportuna. Vecinos aseguraron que caminar por las calles se volvió riesgoso y que la situación podría agravarse con las lluvias.
Finalmente, la comunidad insistió en que la Administración Municipal debe revisar la calidad de los trabajos, establecer responsabilidades y garantizar soluciones reales. Los residentes pidieron a la alcaldesa Johana Aranda una respuesta concreta que permita recuperar la infraestructura vial y devolver la seguridad al barrio 7 de Agosto, cansados de ver cómo una obra reciente se deterioró ante sus ojos sin soluciones claras.



