La alcaldesa Johana Aranda anunció el inicio de la instalación de reductores de velocidad en distintos sectores de la ciudad. El barrio Topacio será el primero en beneficiarse con esta medida que responde a las solicitudes de la comunidad y busca fortalecer la seguridad vial.
La Alcaldía de Ibagué anunció una nueva estrategia para mejorar la seguridad en las vías de la ciudad. Atendiendo las reiteradas solicitudes presentadas por la comunidad durante los Consejos Territoriales, la alcaldesa Johana Aranda confirmó que se iniciará la instalación de reductores de velocidad en diferentes sectores de la capital tolimense, comenzando por el barrio Topacio.
La medida hace parte de un plan orientado a disminuir el riesgo de accidentes de tránsito, proteger la vida de peatones y conductores, y fomentar una cultura de movilidad basada en el respeto por las normas y la convivencia vial.
Según explicó la mandataria, la decisión responde a las preocupaciones expresadas por los habitantes de varios barrios, quienes han manifestado la necesidad de implementar mecanismos que obliguen a los conductores a reducir la velocidad, especialmente en zonas residenciales, cercanas a instituciones educativas, parques y lugares con alta circulación de peaton
Durante los encuentros ciudadanos desarrollados en los diferentes sectores de Ibagué, uno de los temas que más se repite es la preocupación por el exceso de velocidad de algunos conductores.
En varios barrios, los residentes han advertido que motociclistas y automovilistas transitan a velocidades superiores a las permitidas, generando situaciones de riesgo para niños, adultos mayores y personas que diariamente utilizan las vías para desplazarse.
Ante este panorama, la Administración Municipal decidió priorizar la instalación de reductores de velocidad como una herramienta para mejorar la seguridad y responder a una necesidad planteada directamente por la ciudadanía.
El barrio Topacio fue escogido como el primer punto donde se desarrollarán estas obras debido a las solicitudes formuladas por la comunidad y al análisis técnico realizado por las autoridades de movilidad.
La expectativa es que, una vez finalicen las intervenciones en este sector, el programa continúe en otros puntos de la ciudad donde también se han identificado riesgos asociados al exceso de velocidad.
Las autoridades indicaron que las intervenciones estarán acompañadas por nueva señalización vial para advertir oportunamente a los conductores sobre la presencia de los reductores y garantizar una circulación segura.
Desde la Administración Municipal se insistió en que la instalación de reductores no constituye la única solución para disminuir la accidentalidad.
Las autoridades consideran que estas obras deben complementarse con campañas permanentes de educación vial dirigidas a conductores, motociclistas, ciclistas y peatones.
Respetar los límites de velocidad, evitar el uso del celular mientras se conduce, utilizar los elementos de protección y ceder el paso a los peatones son algunas de las conductas que pueden contribuir significativamente a reducir el número de siniestros viales.
La seguridad vial continúa siendo uno de los grandes retos para las ciudades colombianas, donde el exceso de velocidad figura entre las principales causas de accidentes de tránsito.
Los especialistas en movilidad señalan que los reductores de velocidad son especialmente efectivos en sectores residenciales y escolares, ya que obligan a disminuir la velocidad de circulación y reducen la probabilidad de que un atropellamiento tenga consecuencias fatales.
En ese sentido, la iniciativa anunciada por la Alcaldía busca crear entornos más seguros para todos los actores viales y mejorar la percepción de tranquilidad entre los habitantes de los barrios beneficiados.




