AL PARECER TENDRÍA VÍNCULOS CON EXTORSIÓN 

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La noche del sábado 21 de febrero en Ibagué quedó marcada por un hecho sicarial que terminó con la vida de Diego Andrés García Roa, de 41 años, exintendente de la Policía y antiguo integrante de la Sijín.

El ataque ocurrió hacia las 11:00 p.m. en el barrio San Pedro Alejandrino, cuando dos hombres en motocicleta llegaron a un establecimiento público y lo agredieron sin mediar palabra.

García Roa fue trasladado de inmediato a un centro asistencial, pero los médicos confirmaron que presentaba heridas con arma de fuego y arma cortopunzante. La gravedad de las lesiones provocó su muerte minutos después, dejando consternación entre quienes presenciaron la escena.

Sin embargo, el caso no solo generó impacto por el crimen, sino también por los señalamientos que rodeaban al exfuncionario. Tras conocerse su fallecimiento, salió a la luz una denuncia formal en la Fiscalía donde un empresario lo vinculaba, presuntamente, a una estructura dedicada a la extorsión de comerciantes en la capital tolimense. Según esa versión, en marzo del año pasado habría sido citado por hombres armados que le exigieron una fuerte suma de dinero, y entre ellos estaría García Roa como supuesto líder.

El proceso judicial llevaba cerca de un año y se mencionaba que otros implicados habían sido capturados y luego dejados en libertad, continuando vinculados a la investigación. Incluso se conoció que García Roa habría sobrevivido a un atentado previo en el sector de El Salado meses atrás.

Hasta ahora, las autoridades no han confirmado relación directa entre el homicidio y las denuncias, pero la muerte de este exagente dejó abiertas dudas y un ambiente de sospecha en Ibagué.


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