Aguas contaminan comunidad

Habitantes denuncian mezcla de aguas que causa inundaciones y riesgos sanitarios crecientes.
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La Rioja, en la comuna 10 de Neiva, enfrenta una situación crítica que sus habitantes describen como un abandono institucional evidente. Desde hace varios meses, el barrio lídia con un problema que crece con cada lluvia: el colapso del sistema de drenaje, que provoca una peligrosa mezcla entre aguas lluvias y aguas residuales, afectando directamente la salud y la calidad de vida de más de 300 familias.

El presidente de la Junta de Acción Comunal, Marcos Murcia, ha sido insistente en los llamados a las autoridades municipales. Afirma que el problema no solo es recurrente, sino que ya pone en riesgo las estructuras de varias viviendas. Las corrientes que ingresan desde la calle se desbordan y, al mezclarse con aguas negras, terminan inundando patios, salones y habitaciones, dejando tras de sí olores fuertes, lodo y material contaminado.

Murcia señala que, ante la falta de respuesta oficial, los mismos residentes han tenido que improvisar soluciones artesanales. “La gente ha comprado ladrillos, cemento y hasta tablas para levantar pequeños muros frente a sus casas. Es la única forma de evitar que el agua se les meta y les destruya lo poco que tienen”, comenta. Sin embargo, estas acciones solo mitigan momentáneamente una problemática que exige intervención técnica y obras de fondo.

Una vez cesan las lluvias, la situación no mejora del todo. La tierra empapada se seca y el material residual queda expuesto en las calles, generando un ambiente propicio para la proliferación de mosquitos y zancudos. Este panorama afecta especialmente a niños y adultos mayores, quienes ya han presentado molestias respiratorias, brotes en la piel y malestar general por la presencia constante de insectos.

Los habitantes aseguran que la convivencia se ha visto alterada, pues las noches se vuelven insoportables por los zumbidos y picaduras, mientras que los días transcurren entre la limpieza constante de las viviendas y el temor de una nueva lluvia que agrave la situación. Las calles, por su parte, se han convertido en focos de contaminación que ponen en alerta a la comunidad.

Negligencia

Murcia reitera que ha enviado oficios, videos y reportes fotográficos a la Administración municipal, pero hasta ahora no ha recibido una respuesta clara sobre un plan de intervención. “La comunidad siente que está sola. Hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance, pero esto ya es un problema estructural que requiere maquinaria, ingeniería y voluntad política”, afirma.

Mientras tanto, los habitantes de La Rioja piden que se priorice la revisión del sistema de alcantarillado, el drenaje pluvial y las obras que eviten el rebose de aguas contaminadas. Insisten en que no esperan promesas, sino soluciones concretas que garanticen condiciones básicas de salubridad.

La comunidad mantiene la esperanza de ser escuchada, pero advierte que el tiempo corre y la problemática avanza. Las próximas lluvias podrían convertir lo que hoy es una afectación constante en una verdadera emergencia sanitaria.


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