Según su relato, los primeros episodios incluyeron agresiones físicas y acoso constante. “¿Qué conciliación va a haber si casi me mata?”
La angustia consume a Marucelly Solarte, quien asegura vivir horas de terror ante la posibilidad de que su expareja, Harold Nicolás Betancur Zabala, recupere la libertad por vencimiento de términos en un proceso por tentativa de feminicidio. La mujer afirma que, pese a contar con medida de protección, las intimidaciones nunca cesaron y que teme por su vida y la de su hija de cuatro años.
Según su relato, los primeros episodios incluyeron agresiones físicas y acoso constante. “¿Qué conciliación va a haber si casi me mata?”, cuestiona, al recordar que en la Comisaría de Familia le plantearon una audiencia de conciliación tras denunciar los hechos. Asegura que, aun con medidas vigentes, el presunto agresor continuó buscándola, incluso en su lugar de trabajo.
La captura se produjo en noviembre, luego de un supuesto ataque en su vivienda. “La niña me dijo: ‘Mamá, mamá, las puertas están abiertas’. Él entró a la habitación donde yo vivo y ahí empezó a desenlazarse todo”, relató. Sostiene que solo tras insistir se hizo efectiva la detención.
Marucelly también denunció que, estando bajo medida intramural, Betancur Zabala le enviaba mensajes. “Expuse que, aunque ha estado intramural, ha tenido acceso a teléfonos con WhatsApp”, aseguró.
Afirma que de tres denuncias sólo permanece activa una. “Yo necesito que me escuchen, porque temo por la vida de mi niña y por la mía”, concluyó.


