ADMITIÓ EL CRIMEN

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Jeniffer Andrea Guevara terminó tras las rejas tras confesar sangriento asesinato de su pareja.

La violencia doméstica volvió a teñir de rojo las calles de la capital tolimense, dejando una estela de dolor y una mujer capturada que ahora deberá pagar por sus actos tras las frías rejas de una prisión. En un caso que ha dejado fríos a los habitantes del barrio Aguas Frías, la justicia cayó con todo su peso sobre Jeniffer Andrea Guevara Guarnizo, quien fue señalada por las autoridades como la responsable de haber acabado con la existencia de su propio compañero sentimental en medio de una escena digna de una película de terror.

Los hechos, que hoy son el comentario obligado en cada esquina de la ciudad, se remontan a una fatídica tarde en el inmueble donde la pareja convivía. Según el relato de los investigadores de la Fiscalía General de la Nación, lo que comenzó como un intercambio de palabras subido de tono escaló rápidamente a una confrontación física insostenible. En un arranque de furia ciega, la mujer habría empuñado un arma cortopunzante, un cuchillo de cocina, para propinarle una herida letal al hombre. El ataque fue tan certero y brutal que la víctima no tuvo ni la más mínima oportunidad de defenderse o de pedir auxilio, quedando tendida en el suelo de la vivienda mientras su vida se escapaba en medio de un charco de sangre.

Tras el sangriento episodio, la maquinaria judicial no descansó hasta dar con el paradero de la presunta agresora. Fue así como uniformados de la Policía Nacional, tras seguirle el rastro por varios sectores de la ciudad, lograron hacer efectiva la orden de captura en plena vía pública del barrio Ciudad Luz. Jeniffer Guevara, al verse rodeada por los agentes, no tuvo más remedio que entregarse. Durante las audiencias concentradas ante un juez de control de garantías, un fiscal de la Seccional Tolima le imputó el gravísimo delito de homicidio agravado, cargo que la procesada, contra las cuerdas por las pruebas en su contra, decidió aceptar sin titubeos.

La decisión del juez fue contundente: medida de aseguramiento en centro carcelario. La comunidad de Ibagué sigue conmocionada por la frialdad de los hechos y la forma en que una discusión de hogar terminó en un funeral. Ahora, mientras la mujer espera su sentencia definitiva en el pabellón de mujeres, queda en el aire el amargo sabor de una tragedia que pudo evitarse y que hoy deja a una familia destrozada y a una mujer con un futuro marcado por la sombra de la prisión.


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