Trujillo sufrió un grave siniestro durante una competencia de motociclismo.
Momentos de angustia y desesperación se vivieron en el municipio de Lérida, norte del Tolima, durante la Válida Departamental de Motociclismo, realizada el 1 de febrero de 2026, cuando un grave accidente obligó a suspender de inmediato la jornada deportiva. El hecho dejó seriamente lesionado a Gabriel Trujillo, reconocido piloto de motovelocidad, quien se encontraba grabando con su celular el arranque de una de las competencias.
De manera inesperada, dos motocicletas colisionaron en plena pista y una de ellas salió descontrolada, rompiendo la zona de seguridad. El vehículo terminó arrollando violentamente al joven, provocándole una lesión de extrema gravedad en uno de sus pies. Testigos relataron que el impacto fue tan fuerte que el pie le quedó colgando y se le veía todo el hueso, generando escenas de pánico entre los asistentes.
La reacción fue inmediata. Decenas de personas corrieron a auxiliarlo mientras el personal médico del evento intervenía con rapidez. En videos difundidos en redes sociales se observa el momento en que Trujillo es atendido de urgencia y trasladado en camilla hacia una ambulancia, que lo llevó a un centro asistencial cercano. Fuentes médicas indicaron que los especialistas trabajan contrarreloj para intentar salvarle el pie, aunque la complejidad de la herida mantiene en vilo a familiares y seguidores.
La organización de la válida tomó la decisión de suspender todas las carreras programadas, priorizando la atención del lesionado y reforzando las medidas de seguridad. El accidente también dejó otros motociclistas heridos, quienes fueron trasladados a hospitales de la región.
La comunidad expresó preocupación por la falta de controles y zonas de protección en este tipo de eventos, donde la velocidad y el riesgo son constantes. Algunos asistentes denunciaron además que un perro fue atropellado por una motocicleta durante la competencia y que, presuntamente, no recibió atención de los organismos de socorro, hecho que ha despertado indignación.
Hasta el momento, la Administración Municipal de Lérida no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre lo ocurrido ni sobre los protocolos de seguridad que debían estar garantizados en la válida departamental. El silencio institucional ha generado aún más críticas, mientras la población exige respuestas y medidas contundentes para evitar que tragedias similares se repitan en futuras competencias.


