Jorge Alfredo Campo Camacho fue condenado a 23 años de prisión tras ser hallado
responsable de múltiples agresiones sexuales contra cuatro menores de edad en Cali. De
acuerdo con las pruebas presentadas por la Fiscalía General de la Nación, el hombre atacó a
víctimas de 7, 9, 10 y 16 años, a quienes les realizó tocamientos en sus partes íntimas y les hizo
ofrecimientos económicos de hasta un millón de pesos con el fin de obtener acceso a
relaciones sexuales.
El caso de Campo Camacho se convierte en uno de los más graves dentro de una serie de seis
procesos independientes que culminaron con condenas emitidas por jueces de conocimiento
en la capital del Valle del Cauca. En todos los hechos, ocurridos entre 2016 y 2020, los
responsables en su mayoría hombres fueron encontrados culpables de delitos sexuales que
afectan especialmente a menores de edad.
Las sentencias, que van desde los 8 hasta los 23 años de prisión, corresponden a conductas
como actos sexuales violentos, acceso carnal abusivo con menor de 14 años, acceso carnal
abusivo con persona incapaz de resistir y demanda de explotación sexual comercial de
menores de 18 años. También se incluyeron cargos por acto sexual con menor de 14 años
agravado y acto carnal abusivo agravado, lo que evidencia la gravedad de los casos
judicializados.
En varios de los procesos, las investigaciones determinaron que los agresores tenían algún tipo
de cercanía con las víctimas, ya fuera como familiares o conocidos, lo que facilitó la comisión
de los delitos. Este patrón ha sido señalado por las autoridades como un factor de riesgo,
debido a que los abusos ocurren en entornos de confianza donde los menores deberían estar
protegidos.
Los fallos también resaltaron agravantes por la incapacidad de resistir de algunas víctimas y la
recurrencia de los actos, lo que obligó a los magistrados a aplicar los topes más altos de la ley
penal. Las autoridades departamentales señalaron que estos fallos representan un respiro
para las víctimas, pero recordaron que el entorno familiar sigue siendo el escenario de mayor
riesgo. Con la reclusión de Campo Camacho y los otros cinco condenados, se cierra un capítulo
de dolor procesal, enviando un mensaje claro desde los estrados judiciales: en Cali, el abuso
contra la infancia no tiene posibilidad de prescripción ni de olvido.


